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La historia de un ejemplar de Les récréations photographiques de Albert Bergeret y Félix Drouin
Hace unas semanas un particular se puso en contacto conmigo para conocer el valor que tenían unos libros que había rescatado en el último momento del vaciado del piso de un vecino difunto. Era un lote de volúmenes del siglo XX en buen estado y de temática muy variada, que merecían sobradamente el indulto de acabar en la basura. Todos ellos pertenecían a la biblioteca de un fotógrafo barcelonés desconocido…
Les récréations photographiques
Este volumen que se ve en la imagen es el más singular del lote. Se trataba un ejemplar de Les récréations photographiques de Albert Bergeret y Felix Drouin, Paris: Ch. Medel, editeur, 1891, 170 páginas, con dos planchas, en 8º (24,7 x 17 cm.). Es un ensayo francés que reivindica la importancia de la fotografía para la sociedad de su tiempo. Se presenta como un manual y muestrario para el fotógrafo aficionado de la época. Aporta, por ejemplo, tablas mensuales sobre la luz, la hora y el tiempo de exposición idóneo para realizar una fotografía; formas de hacer montajes (p. 11), fotografía de noche los astros o los fenómenos meteorológicos, o hacer fotos de la tierra desde el cielo montado en un globo aerostático (p. 39), entre otro muchos y pintorescos ejemplos.
Como ha estudiado Clément Chéroux [1], durante la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló una importante corriente de divulgación científica. Se buscaba que el público/lector pudiera acceder a estos conocimientos e, incluso, ensayara su aplicación. Esta divulgación toma cuerpo mediante diversas publicaciones, como las revistas La Nature, La Science en famille o Cosmos, o volúmenes como el que aquí se comenta. Aunque los aficionados a la fotografía no acabaron siguiendo las propuestas de «recreaciones fotográficas» de Albert Bergeret y Felix Drouin, muy orientadas a fotografiar de manera científica la naturaleza, sí alcanzaron mayor proyección en el desarrollo inminente de las vanguardias artísticas.
Nota sobre las ediciones
Esta obra contó con dos ediciones ejecutadas en la imprenta parisina de Ch. Medel: la primera en 1891 y la segunda en 1893. El ejemplar que se comenta pertenece, como se indica en la portada, a la primera edición: «1re édition avec 2 planches hors texte, tirées en Phototypie et 120 gravures dans le texte». Contando el presente volumen, podemos afirmar que se conservan una decena de ejemplares de esta edición en bibliotecas europeas y americanas. El único ejemplar localizado en España se encuentra en la Biblioteca de Catalunya, 03_Dipòsit General 2009-8-14185 y en Francia se halla otro en la biblioteca del Musee Français de la Photographie, con signatura 97.9734.1. Otros ejemplares se custodian en las bibliotecas de Florencia (Galeria de los Uffizi), Rijksmuseum Amsterdam, Universidad de Leiden, Universität Marburg (Dr. Rolf H. Krauss-Forschungsbibliothek); Harvard; National Gallery of Art y Boston Public Library [4]. (Este repertorio se ha realizado filtrando los resultados de Worldcat y, aunque es orientativo y siempre pueden aparecer más ejemplares, puede considerarse representativo del número de ejemplares conservados).
No se ha contabilizado en este repertorio el ejemplar de la Biblioteca Nacional de Francia, que presenta unas características singulares. Se trata de un impreso producido para el depósito legal que solo cuenta con 70 páginas (de las 170 páginas de la primera edición divulgada). La Biblioteca Nacional de Francia no posee, por lo tanto, esta primera edición en su estado completo.
La digitalización de la primera edición (en su versión corta y larga) y de la segunda edición están disponibles en los siguientes enlaces:
– Primera edición (o edición de depósito legal) de la Biblioteca Nacional de Francia
– Primera edición (completa) de la Boston Public Library
– Segunda edición de la Biblioteca Nacional de Francia
La historia del ejemplar
El presente ejemplar se encuentra en buen estado, completo, con todas sus páginas y láminas, y conserva la encuadernación holandesa original, con las esquinas levemente fatigadas. El lomo, con tres nervios y decoración vegetal dorada, lleva el apellido de los autores y el título de la obra.
La portadilla ofrece interesantes referencias de la cadena de poseedores, que transcribimos a continuación, y que permiten reconstruir la historia de este singular ejemplar:
– Dedicatoria de Albert Bergeret, uno de los autores, a Gaston Tissandier con estas palabras: «A Monsieur Gaston Tissandier, humble hommage de […]. Bergeret [rúbrica]. 15 Xbre 1890».
– Dedicatoria y firma de Laurent Bianquis a Manuel Alves: «Por mon amic Manuel [Les récréations photographiques] qui […] le distraire, avec tantes mon amitié, Laurent Bianquis. 28 Mai 1945 / 2005».
– En la hoja de guarda delantera se indica: «Exemplaire de l’aéronaute | Gaston Tissandier. | Locomotion 75 /338».
Este Albert Bergeret (1859-1932) fue uno de los impresores de postales más importantes en Francia de finales del XIX y principios del siglo XX. Después de un tiempo de aprendiz en París, dirigió el taller de fototipia de Jules Royer Henri. Por estos años se asoció al ingeniero Felix Drouin, especializado en técnicas fotográficas de la época (como la ferrotipia), con quien publicó este libro: Les récréations photographiques. Albert Bergeret le dedicó un ejemplar a Gaston Tissandier (1843-1899), conocido por ser un pionero como aeronauta, químico y divulgador científico en la época. Gaston Tissandier había realizado numerosas ascensiones en globo, en una de las cuales estuvo a punto de morir por falta de oxígeno en 1875. No cesó en su empeño y su curiosidad le impulsó a aplicar la electricidad en la conducción de los globos aerostáticos. Fue un hombre curioso, muy entusiasta y defensor de difundir el conocimiento científico. Fundó la revista La Nature, que tuvo más de un siglo de vida y escribió obras muy reconocidas, como Les récréations scientifiques (1886). Albert Bergeret, que entonces tenía unos 31 años, le regaló su obra a este reputado hombre de ciencia el 15 de octubre de 1890, a quien cita, precisamente, en la p. 39, elogiando las fotografías que este había hecho desde un globo aeroestático. Esta es la fecha que aparece claramente en la dedicatoria, justo debajo de la firma de Bergeret. El detalle no es baladí, porque significa que el libro ya estaba terminado e impreso en 1890 (y no en 1891 como aparece en la portada). Esta práctica de retrasar la fecha de publicación del volumen unos meses era habitual en el mundo de la edición de la época y se hacía para aparentar que el libro era más reciente.
Este ejemplar de Les récréations photographies debió permanecer en la biblioteca de Gaston Tissandier hasta su muerte en 1899 y fue heredado por su hijo Paul Tissandier (1881-1945). Este, siguiendo el amor de su padre por los cielos, acabó convirtiéndose en un pionero de la navegación área, conduciendo globos aerostáticos, pilotando aviones, etc., y también tuvo especial interés por la fotografía. Si bien el nombre de Paul Tissandier no aparece en el presente ejemplar, nuestra hipótesis de que permaneció en su biblioteca viene ratificada por la misteriosa fecha escrita en la segunda dedicatoria de la portadilla, la que realiza Laurent Bianquis: «28 Mai 1945». Precisamente Paul Tissandier fallece el 10 de marzo de 1945, por lo que es razonable pensar que su biblioteca fue vendida, subastada, regalada…, disgregada, en definitiva, por sus herederos en las semanas siguientes a su muerte. A ese proceso de venta corresponde la nota señalada en la hoja de guarda: «Exemplaire de l’aéronaute | Gaston Tissandier» (‘ejemplar del aeronatura Gaston Tissandier).
Llegado a este punto nos encontramos con un eslabón muy oscuro en esta cadena. ¿Por qué Laurent Bianquis anotó esa fecha «antigua» de 1945 a la hora de regalar el libro a su amigo Manuel en el 2005? Han pasado sesenta años entre ambas datas y podría ser que quien regalaba el libro en el 2005 no fuera quien lo compró en 1945. ¿Es el padre de Laurent Bianquis (o algún familiar cercano) quien adquirió / consiguió el volumen en el año 1945? Es difícil confirmarlo por el momento, pero es la única hipótesis que puedo ahora plantear. Lo que no cabe duda es que Laurent Bianquis debía tener algún tipo de vínculo con la persona que adquirió ese libro y con la fecha en la que tal cosa se produjo, pues de otra manera resulta poco explicable que la recordara.
Laurent Bianquis es conocido por ser un fotógrafo francés especializado en las imágenes de los libros de cocina y ha colaborado en casi un centenar de publicaciones. No son muchos los datos que he podido obtener de él, pero sí un par de indicios para poder seguir reconstruyendo la cadena de poseedores. Uno de los primeros trabajos fotográficos publicados por Laurent Bianquis se publicó en Banville. Calvados (Caen, La Rose des Vents, 1979). Este librito llevaba el texto de Pierre Bianquis, quien inicialmente pensé que podría ser su padre (o algún familiar). El librito cuenta la historia de una villa en el norte de Francia que por los años setenta no tenía más de quinientos habitantes y en la que vivió Pierre Bianquis.
La sospecha de que Laurent Bianquis era hijo de Pierre Bianquis se vio confirmada cuando encontré el árbol genealógico de la familia. Pierre Bianquis nació en 1893 y falleció en 1981, con lo que tenía unos 85 años cuando escribió ese ensayo sobre Banville. En su juventud había participado en la Primera Guerra Mundial como voluntario. Unos años después estudió medicina, se doctoró y se hizo inspector de salud. Se casó y tuvo cuatro hijos, entre ellos Laurent, nacido en 1935. Participó en la resistencia en la Segunda Guerra Mundial y luego continuó su carrera como reputado médico, con numerosos cargos en asociaciones médicas y de carácter social. No he podido encontrar ningún vínculo de la familia Bianquis con la de Tissandier, pero mi hipótesis es que fue Pierre Banquis quien adquirió el ejemplar en mayo de 1945 (y no su hijo Laurent, que solo tendría catorce años), el mismo mes de mayo en el que capituló Alemania y acabó la II Guerra Mundial.
Muchos años después Laurent Bianquis regaló este ejemplar a su amigo Manuel Alves, del que nada sabemos por ahora, más allá de que fue fotógrafo, debió vivir en Francia mucho tiempo, donde estableció lazos cordiales con escritores y fotógrafos, y falleció a finales del año 2021 en Barcelona. A su muerte, su biblioteca fue afortunadamente rescatada del desahucio y este ejemplar pasó a manos de un nuevo propietario (K. L.).
El encadenamiento de la historia de los poseedores de este ejemplar de Les récréations photographiques refleja de manera muy especial aspectos capitales de la historia de Francia. De manera simbólica se dan la mano los avances técnicos de la fotografía y del transporte aéreo, las guerras mundiales, la convulsa historia del siglo XX y la cocina (francesa). Un ejemplar de esta naturaleza debería volver a su país y ser custodiado en alguna institución de la república vecina.
[1] Clément Chéroux, «Les récréations photographiques», Études photographiques [En línea], 5 de noviembre de 1998.
[2] Este documento recoge sus publicaciones científicas.
Al curioso lector
Es la curiosidad una inquietud natural en los niños que el paso del tiempo suele encargarse de recortar. Pero en ocasiones, aún muchos años después, lejos de acabar saciados por el conocimiento del mundo, de las cosas, de la vida en definitiva, sufrimos una sed inagotable. Entonces, la curiosidad va transmutando en enfermedad, en padecimiento gozoso y cotidiano, en ansias incansables. Cuanto más sabemos, más se se ensancha y se ensancha el horizonte… Nos gustaría abrazarlo con las manos, pero el tiempo pasa, la enfermedad se hace crónica y nos esclaviza. Con resignación se acaba comprendiendo y aceptando que uno no puede conocerlo todo, y va, entonces, en lo posible, acotando la parcela, el campo de cultivo, porque se da cuenta de que cuando este es pequeño puede llegar más allá… y llegar más allá es el objetivo de todo curioso.
Oh, lector, curioso tú también, que te asomas a esta Junta de Libros. Bajo la sombra de este árbol no hay otra cosa que una necesidad de compartir mi curiosidad por las Letras, por la Literatura y la Historia. Si de lo que leas en estas páginas, algo te aprovecha, yo quedaré pagado y tú enriquecido; y si no es así, te diré lo de Plinio, &. Vale.